De lo que tomes al acabar tus entrenamientos depende en gran medida lo que rindas en los entrenamientos posteriores, que vayas mejorando físicamente y que te recuperes antes o después.
Tras un ejercicio intenso y de
larga duración se recomienda
tomar de 9 a 10 g de carbohidratos
por kg de peso corporal,
comenzando nada más terminar
el ejercicio con 1 g por kg. y prolongando
la toma hasta completar
la dosis en 24 horas. Es mejor
tomar carbohidratos que producen
una alta respuesta insulínica al
principio, como los de alto índice
glucémico, para ayudar al relleno
de los depósitos de glucógeno
musculares.
En cuanto a las proteínas,
tienes que aportar algún
alimento que las aporte y de
fácil digestibilidad. No te metas
un codillo entre pecho y espalda…
recurre a jamón york, atún o lácteos como el yogur o quesos blancos.
Deberías tomar en torno a 0.5 g/kg de peso corporal. En las mujeres,
con mayor tendencia a descalcificaciones especilalmente en la edad
madura, se recomienda aportar también vitamina D al acabar el
ejercicio, para evitar pérdidas de masa ósea.
Es fundamental respetar los tiempos de toma, ya que después
de la primera media hora tu cuerpo pierde sensibilidad en su respuesta
insulínica y los carbohidratos no rellenan tan efectivamente
las reservas de glucógeno perdidas.