Noureddine Morceli fue el gran dominador del medio fondo durante más de 1 lustro en los años 90. Por SERGIO HERNÁNDEZ-RANERA. Fotos cortesía de ATLETISMO ESPAÑOL.
El argelino constituye el eslabón intermedio en la terna de astros del norte de África iniciada con Said Aouita y completada con Hicham El Guerrouj. Campeón olímpico y triple campeón mundial, Morceli se mantuvo imbatido en 45 finales de 1.500 m y la milla entre 1992 y 1996, periodo en el que estableció 6 récords del mundo, 2 de ellos muy sonoros. Primera estrella argelina tras la descolonización de su país, también puede ser recordado como un campeón olímpico a destiempo: perdió en Barcelona la carrera que estaba predestinado a ganar y venció en Atlanta en la que ya no era el más fuerte.
Fue un semifondista precoz. Cuando contaba sólo 20 años, irrumpió en la élite mundial al marcar en julio de 1990 la mejor marca del año en los 1.500 m (3:32.60). De ahí en adelante, el joven argelino (Ténès, 1970) comienza a ganar todo.
1991:
Es claro favorito para llevarse el oro mundialista en Tokyo. Tras batir en invierno en Sevilla el récord del mundo de los 1.500 m en pista cubierta (3:34.16) y proclamarse campeón del mundo indoor con 3.41.57, se presenta el 1 de septiembre a la cita japonesa al aire libre con las 3 mejores marcas del año. El resultado es demoledor: Morceli gana claramente a sus rivales (3:32.84), aventajando en 2'' segundos a su verdugo de sus años de junior, el keniata Wilfred Kirochi (3:34.84) y al alemán Fuhlbrugge (3:35.28). Y Cacho, 5º (3:35.62).
1992:
Morceli inicia la temporada batiendo la plusmarca mundial de los 1.000 m. bajo techo (2:15.26) y todo apunta a que en verano va arrasar en el kilómetro y medio. Sin embargo, una lesión de cadera lastra levemente su preparación y cosecha 2 derrotas en junio y julio. Con todo, el argelino acude a Barcelona en plena forma, donde gana su semifinal con suma facilidad. Pero la final es otro cantar; se corre a un ritmo muy lento (el paso por los 800 m. resulta más lento que el de la final de las mujeres) y no se encuentra a gusto. Cuando empiezan los ataques, todo el mundo tiene fuerzas. Y el que más, el gran Fermín Cacho, que en la recta final se muestra pletórico. El español vence con autoridad en 3:40.12 y Morceli acaba en 7ª posición (3:41.76), algo que nadie podía haber imaginado antes. Rachid El-Basir (Qatar), gana la plata (3.40.62) y el Mohamed Suleiman (Marruecos), el bronce (3:40.69). Mucho se ha hablado de la final de Barcelona y de la sorpresa protagonizada por Cacho. Pero lo cierto es que el soriano era entonces un atleta en plena pujanza y de poderoso sprint final que jugó su baza táctica de manera magistral. Y la prueba reina del atletismo engloba por igual resistencia, velocidad y táctica.
1993:
Morceli no quiere más sorpresas. Consigue los 6 mejores tiempos de la temporada en el 1.500, los 4 más rápidos de la milla y acaba la temporada imbatido. Por el camino revalida su cetro mundial del kilómetro y medio en Sttutgart de manera aplastante: controla la carrera desde el principio, desata un fulminante ataque en el último 400 y aventaja en meta en más de 1'' a Cacho (3:34.24 por 3:35.56) en una final en la que el gran somalí Abdi Bile logra el 3º puesto (3:35.96). Morceli espera a Cacho y se funde con él en un sincero abrazo, escenificando la buena relación que ambos atletas siempre tuvieron. En septiembre, culmina la temporada dando una impresionante dentellada al récord del mundo de la milla en poder de Steve Cram, que rebaja en casi 2'': 3.44.39.
1995:
Morceli gana sin aparente dificultad en Goteborg ’95 su 3º título mundial consecutivo de los 1.500 m. Su tirón a falta de 1 vuelta vuelve a ser letal: oro con 3:33.73 sin que los emergentes El-Guerrouj (3:35.28) y Venuste Niyongabo (3:35.56) puedan hacer nada. El argelino concluye la temporada sin conocer la derrota ni en los 1500 m ni en la milla.
1996:
Llegan los Juegos Olímpicos de Atlanta’ 96 y Morceli tiene de todo (récords y títulos mundiales), menos el oro olímpico. El argelino se presenta en EE.UU. con las mejores marcas de la temporada en 1.500 m, milla y 2.000 m. Pero hay un problema: Hicham El-Guerrouj, ya algo más que una amenaza, acude a la cita olímpica con resultados igualmente brillantes. Y no se han visto las caras hasta Atlanta, donde cada uno gana su semifinal. En la gran final del 3 de agosto, que discurre a un ritmo muy vivo, ocurre algo decepcionante. Los keniatas dominan de inicio e incluso Abdi Bile se anima a unirse a la cabeza de carrera. A falta de 600 m Morceli toma el liderato y cuando al término de la 3ª vuelta empieza a apretar el paso, El-Guerrouj, que va 3º tras Cacho, se lanza a por él y le iguala por el exterior de la calle. Morceli detecta la inminencia del peligro e incrementa su velocidad. Entonces el marroquí parece contentarse con no perderle el cogote y se limita a seguirle el lomo. Pero, de pronto, tropieza con su pierna y cae irremediablemente al suelo. El grupo tiene que esquivar al atleta caído, Abdi Bile tiene que salirse a la hierba y Morceli gana frente a Cacho en un santiamén 3 metros preciosos. El clásico tirón de Morceli le reporta el oro (3:35.78) frente a un infalible Cacho que vende cara su derrota, aunque aminora a falta de 30 m (3:36.40). Y de esta final se habla más que de la de Barcelona.
Por una parte, en realidad Morceli no supera a Cacho por nada más que no sea apenas el trecho ganado a raíz de la caída de El-Guerrouj. Por otra, el marroquí daba la impresión de ser el más fuerte y de empezar a neutralizar el ataque de Morceli cuando se trabó con su pierna. Es decir, desde la cómoda poltrona del análisis a posteriori, no sería descabellado concluir que, de no haber mediado la caída de El-Guerrouj, éste habría sido el campeón olímpico y que Cacho, en un apretadísimo final no apto para cardíacos, habría vuelto a vencer a Morceli. Pero fabulaciones aparte, Morceli fue el justo campeón olímpico (daba la cara liderando la carrera en el momento del incidente) y Cacho conquistó igualmente la medalla de plata. Y años después, El-Guerrouj se confirmó como el mejor mediofondista de la historia junto con Sebastian Coe.
1997:
Nourredine Morceli vio su declive en los mundiales de Atenas ’97, donde un ya inabordable El-Guerrouj consiguió su 1ª medalla de oro mundialista (3.35.83) por delante del ya clásico Cacho (3:36.63). Y un joven Reyes Estévez le birló la 3ª plaza en los últimos metros (3:37.26 por 3:37.37).

En Sydney 2000 ya no se clasificó para la final de su distancia predilecta y se retiró poco después.
Morceli ha pasado a la historia como uno de los mejores especialistas de la historia en 1.500 m y milla. También como el 1º campeón olímpico de la Argelia independiente, pues cuando, por ejemplo, Alain Mimoun ganó la medalla de oro olímpica del Maratón de Melbourne '56, Argelia era todavía una colonia francesa y su triunfo contabilizó para Francia. En total, Morceli consiguió 4 récords del mundo al aire libre y 2 en pista cubierta.
El 1º de ellos lo logró en Sevilla en 1991, cuando batió la plusmarca en pista cubierta de los 1.500 m (3:34.16).
Al año siguiente se desquitó en septiembre de su decepción barcelonesa y rebajó en la ciudad italiana de Rieti el récord de Aouita al aire libre, convirtiéndose en el 1º hombre que bajaba de 3:29 en los 1.500 m (3:28.86).
Unos meses antes había batido en Birmingham el de los 1.000 m indoor: 2:15.26.
Su asalto en 1993 al récord de la milla de Steve Cram fue antológico: lo batió por casi 2'' también en Rieti, dejándolo en unos estratosféricos 3:44.39.
En 1994 trituró en Mónaco el de los 3.000 m lisos con una rebaja de 3:85 sobre el anterior (7:25.11).
En 1995 desata furiosamente toda su clase y el 3 de julio en París destroza el récord de los 2.000 m de nuevo por más de 3'' de diferencia: 4:47.88.
Y 9 días después, este talentoso argelino de apenas 1,72 m y 62 kg consigue en Niza la última plusmarca mundial de su fenomenal carrera. Como si hubiera estudiado poner un broche de oro a su descomunal currículum, Morceli desintegra su propia marca de los 1.500 m y para el crono en unos impresionantes 3:27.37, la 1ª vez que se bajó de la barrera de 3:28.

VÍDEO DE LA FINAL OLÍMPICA
DE 1.500 m DE ATLANTA '96: